Imaginemos que seguimos a un escritor en las redes sociales (pensando que vamos a descubrir información interesante) y lo único que recibimos de este autor es autopromoción y, cuando no habla de sus obras, se dedica a actualizar con frases tan trascendentales como “Ya ha llegado la primaveraaaaaa jijiji” (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia).

Entramos a su blog y, ¡voilà! Una foto de él pixelada que hace que te preguntes si fue tomada con una webcam y, por si fuera poco, casi no puedes ver el texto porque los colores fosforitos te lo impiden y es un caos encontrar lo que buscas. Por si fuese poco, no puedes terminar de leer las entradas de su blog porque te aburren y, además, has encontrado alguna falta de ortografía.

Ni siquiera te molestas en ir a la página de su novela porque para aquel entonces ya has perdido todo el interés. Pero si fueses valiente y te atrevieras, te encontrarías con una portada con tipografía en Comic Sans que hace que te duelan los ojos.

Ese escritor ha perdido un cliente. Y todo porque no ha sabido cuidar los detalles. Porque un escritor tiene que ser profesional en todos sus aspectos. Tiene que ser impecable. Porque el mínimo error en su comportamiento perjudicará a la imagen de su obra. Pensamos que si no sabe cuidar los detalles de su marca personal, no lo hará con su novela.

¿Qué detalles hay que cuidar?

1. Las plataformas sociales. Todo lo que el autor dice en las redes sociales representa a su obra, por lo que su presencia en ellas tiene que ser lo más profesional posible. Tiene que aportar valor y conectar con el lector. (Lee mi entrada 8 errores que los escritores cometen en las redes sociales).

2. Su blog. Para empezar, debe tener un diseño agradable a la vista y que parezca lo más profesional posible. Este blog tiene que contener contenido interesante y tener una redacción impecable. Muchos de mis lectores han comprado mi novela porque les interesa cómo escribo, les gusta mi estilo después de haberme seguido durante meses. Tu blog es tu mejor carta de presentación. Los lectores se harán una idea de cuál es tu estilo, así que debes tener especial cuidado y vigilar la manera en que te expresas. Lo ideal sería que pagases por tu propio dominio y servidor, hará que tu blog parezca aún más profesional. No es obligatorio, pero sí muy recomendable.

Puedes consultar mi entrada acerca de los 10 elementos que toda página de autor debe tener.

3. Su imagen. Las fotos con webcam están prohibidas, así como las fotos en las que se ha recortado y sale media cabeza de su amigo. Tu fotografía de autor es más importante de lo que te crees. ¡Es la foto que te va a representar! ¿No tienes ningún amigo que sepa de fotografía y te pueda hacer una pequeña sesión? Eso te destacará de la competencia, sin duda.

4. Su libro. Creo que no hace falta decirlo, pero donde más profesional tiene que ser es con su obra. Tiene que mimarla hasta la saciedad, ¡nada de portadas que hagan llorar o faltas de ortografía!

¿Vosotros qué pensáis? ¿Se me ha escapado algo?