Reseña de Nunca digas siempre de Jennifer L. Armentrout
Lo primero que me llamó la atención de Nunca digas siempre de Jennifer L. Armentrout fue su preciosa portada en su versión inglesa, The Problem with Forever, que me enamoró por completo.

La versión española, sin embargo, no le hace justicia. En castellano saldrá el próximo 20 de marzo con el sello editorial Puck y espero que tenga tanto éxito como en tierras anglosajonas.

Mirad qué bonita es la otra versión:

The Problem with Forever

Supe de la existencia de esta novela de young adult por los premios Goodreads 2016, ya que ésta era una de las obras nominadas. Me llamó la atención su aura dramática, aunque esto es habitual en libros de este género. Os dejo con su sinopsis:

«Ella aprendió que el silencio era su mejor arma. Él juró que siempre la protegería. Ambos comparten un terrible pasado, que los llevó a forjar un vínculo indestructible. O eso creían ellos. Porque sus caminos se separaron abruptamente hace cuatro años. Mallory y Rider llevan todo ese tiempo tratando de superar las terribles experiencias vividas en un hogar de acogida. Intentando construir un futuro. Tratando de olvidar. Pero ahora, justo cuando creían estar dejando el pasado atrás, Mallory y Rider acaban de reencontrarse en el instituto y descubren que el intenso vínculo de infancia sigue ahí… al igual que la heridas. Enfrentados a la fuerza de sus sentimientos, Mallory y Rider deben decidir si seguir aferrados a las mismas armas que les ayudaron en el pasado o arriesgarse a construir algo nuevo en un futuro incierto. Un relato luminoso sobre una joven valiente que lucha por expresar su verdad desde un refugio de silencio. Quédate a escuchar la voz de Mallory. No te arrepentirás».

Jennifer L. Armentrout

Nunca digas siempre

Una de las cosas que más me ha gustado de esta historia es la conexión tan especial que existe entre los protagonistas: se puede palpar desde la primera línea. Los dos han compartido experiencias traumáticas en la vida que les han hecho tener una profunda conexión con la que el propio lector puede identificarse.

Tiene drama, pero tampoco abusa de él como en muchos otros libros de su género, a pesar de tratar una temática peliaguda.

«Mi pasado formaba parte de mí y moldeaba quién era hoy, pero no era la suma de lo que iba a ser en la vida. No me controlaba».

Jennifer L. Armentrout

Nunca digas siempre

Mallory es una joven insegura que calla como mecanismo de defensa y que ha aprendido a ocultarse para hacer frente a sus miedos.

Sin embargo, cuando nosotros la conocemos ya ha sufrido una evolución considerable, continuamente se hacen referencias al pasado para que nos demos cuenta de que la protagonista, a pesar de sus defectos, es ya una versión bastante más segura de sí misma.

Por lo tanto, su crecimiento durante toda la historia es incluso más bonito porque no sólo se ha superado a sí misma durante todos esos años anteriores a la línea argumental, sino que también es capaz de levantarse cuando parece que ya está bien.

En definitiva, Nunca digas siempre es una novela que recomiendo por su ternura y espero que muy pronto todos la podáis leer cuando salga en castellano.

Puntuación

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