El domingo pasado hacía un día espléndido y, ni corta ni perezosa, salí al parque cargada con mi portátil y mi cantimplora de Boston University. No necesitaba nada más, era una cita con mi novela y los pájaros cantores que me servían de melodía.

Me sumergí en otro mundo con mis personajes y me invadió una calma que es muy difícil de encontrar en otras circunstancias. Cada día estoy más convencida de que la escritura es terapéutica, que escribir puede ayudar a liberarnos de los problemas del día a día.

En Psicológicamente Hablando comentan que escribir amplia la actividad neuronal de nuestro cerebro y a través de la escritura se regulan los procesos mentales y, además, se aumenta la creatividad.

¿Os parece que es así? ¿Escribir te ayuda a desahogarte? ¿Te sientes mejor después de escribir? ¿Te sirve la escritura como forma de terapia?

Sea como sea, recomiendo que si buscas escribir para liberarte de tensiones o estrés, lo hagas en el momento del día en el que menos obligaciones tengas (es decir, que nadie vaya a interrumpir tu momento de desahogo, ni siquiera el pensamiento de «tengo que hacer esto para mañana»).

¡Que la escritura os acompañe! ¿Cuáles son vuestros consejos?

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